“Yo no quiero morirme nunca,
porque quiero jugar siempre”
Esta frase se la dijo un niño de la calle a Eduardo Galeano.
1.7.09
29.6.09
Música, un intento de reflexión estética
La música ha acompañado al género humano desde mucho, mucho tiempo. Yo me animaría a pensar que la música es un antropino innegable.
Dado que en un post, un poco a la ligera escrito, pero en esencia es lo que pienso dije que la música clásica es vanidad intelectual pura. Y lo que escribiré a continuación es un intento por confirmar esta triste decepción para mi. Es decir, darme cuenta que esto es verdad.
La música posee un ser que además incluye a lo bello, es decir, aquel concepto dificil de alcanzar en cualquier obra de arte. Lo bello place, pero creo yo, no sólo le place a la razón, sino al espíritu a todo lo que nos hace humanos. He ahí el problema que para comenzar el ser humano no posee un ser, sólo una existencia (en este sentido me declaro existencialista), por lo que cualquier tipo de arte debe evocar y hacer sentir la belleza provenga de donde provenga, si la obra está hecha con el genio creador de un maestro muy humano, esta obra será realmente una belleza universal. No necesariamente pienso en caer en el concepto de artífice, ya que la misma naturaleza posee una belleza, pero que al ser nuestro medio de subsistencia por tantos miles de años y que gracias a ella evolucionamos y somos quienes somos en este momento, es más que obvio para mi que cualquier humano considerará bella una catarata, un bosque tupido de pinos, una aurora boreal, etc. Sin embargo las creaciones humanas no todas presentan la característica universal en la que estoy pensando.
Resulta que mucho del arte como todo en el posmodernismo, se relativiza hasta el ridículo, es decir, que hay "arte" que consiste en la exhibición de un mijitorio. Y aquellos vanidosos que pretenden ser parte de la ola de aceptación posmoderna que creen dominar el arte de la interpretación ven en un mijitorio una suma obra de arte. No hace falta indicar que es un desastre mucho de lo que se considera arte, sobre todo porque es una marca cultural en el tiempo. Sin embargo de todos los artes, antiguos o modernos, siempre hay algo que universalmente se considera bello sin importar realmente su origen, su autor, su tiempo, etc. Por ello pienso que existen universales, algo así platónicos, no como arquetipos, pero si un absoluto a lo tipo hegeliano, donde se desborda la genialidad y se crea arte. Pensando en Hegel, aunque su era lo marcó también, lo digo por el romanticismo, sin embargo Hegel "el viejo" tenía una gran estima por la poesía. Y no era para menos, porque la poesía que realmente era bella, es aquella que evoca el infinito, el absoluto.
Toda obra de arte es hija de su tiempo, es cierto, como lo son los hombres que la crean, inmersos en cierta sociedad, con ciertos valores morales, con cierto sistema económico y político. Por lo que desde la condición de creador siempre se estará subsumido a un contexto, sin embargo, precisamente aquello que es bello siempre se separa de su creador al final, pues se alcanza la infinidad con la creación, sea esta la música, pintura, literatura, etc. La verdadera obra de arte no es nunca una creación vanidosa, creada para el público del momento sino debe ser siempre el toque al absoluto a donde apunta. Nadie podría decir hoy que un libro de Harry Potter sea una obra de arte (a mi me gustan esos libros) sin embargo reconozco que no apuntan más que a un mercado, a masas que quieren leer precisamente estas historias de aventuras. Con la música sucede lo mismo, no se puede decir que la música de Calle 13, sea arte, nunca, quizá Silvio Rodriguez, Sabina (que me gustan mas sus letras que su música), Yanni, Enya, etc. Quizá esta sí trascienda porque apunta al absoluto. Sin embargo, hablando de música, algo que es completamente humano, como el corazón, es trasladado a la música en forma de tambor, sobre todo en el tambor africano, y que obvio resulta luego de pensarlo así. Todos tenemos nuestras raíces más antiguas en África y desde fetos escuchamos el corazón de nuestra madre. Aquella música que es humana debe per se, contar con este instrumento. Sí ubicamos la música clásica Europea, está en un momento histórico donde Descartes se equivoco al confundir la res extensa con la res pensante, en la nobleza ilustrada, en el fortalecimiento de la razón y de lo intelectual, en el castigo del cuerpo por ser "la carne", etc. entonces viendo estas señales y otras muy parecidas y esclarecedoras, es que considero que mucha de la música clásica es vanidad pura, también hecha para un mercado de la época. Acaso no pagaban las Iglesias, los ricos, y todo aquel que tenía la capacidad económica para permitirse que se creara una pieza musical como si se tratara de un retrato a pedido.
No hay que perder de vista que a pesar de esto hay belleza y un real intento musical y viceral en la música. Pienso que a estos hombres les fue arrebatado aquella sensibilidad por lo salvaje, es decir demasiada finura, demasiada inteligencia y poco corazón y tripas. Aquello que es humano y bello se mueve en todas esas direcciones, estimula la razón, la inteligencia, los sentidos, el corazón, el ombligo y los genitales. El hombre ha perdido la idea de un ser integral y se acostumbra hablar de su mente y su cuerpo, cuando en realidad somos uno.
Por todas estas ideas un poco disgregadas es que considero aún que mucha de la música considerada como clásica es pura vanidad intelectual, le faltan las víceras a estos ángeles que crearon.
Dado que en un post, un poco a la ligera escrito, pero en esencia es lo que pienso dije que la música clásica es vanidad intelectual pura. Y lo que escribiré a continuación es un intento por confirmar esta triste decepción para mi. Es decir, darme cuenta que esto es verdad.
La música posee un ser que además incluye a lo bello, es decir, aquel concepto dificil de alcanzar en cualquier obra de arte. Lo bello place, pero creo yo, no sólo le place a la razón, sino al espíritu a todo lo que nos hace humanos. He ahí el problema que para comenzar el ser humano no posee un ser, sólo una existencia (en este sentido me declaro existencialista), por lo que cualquier tipo de arte debe evocar y hacer sentir la belleza provenga de donde provenga, si la obra está hecha con el genio creador de un maestro muy humano, esta obra será realmente una belleza universal. No necesariamente pienso en caer en el concepto de artífice, ya que la misma naturaleza posee una belleza, pero que al ser nuestro medio de subsistencia por tantos miles de años y que gracias a ella evolucionamos y somos quienes somos en este momento, es más que obvio para mi que cualquier humano considerará bella una catarata, un bosque tupido de pinos, una aurora boreal, etc. Sin embargo las creaciones humanas no todas presentan la característica universal en la que estoy pensando.
Resulta que mucho del arte como todo en el posmodernismo, se relativiza hasta el ridículo, es decir, que hay "arte" que consiste en la exhibición de un mijitorio. Y aquellos vanidosos que pretenden ser parte de la ola de aceptación posmoderna que creen dominar el arte de la interpretación ven en un mijitorio una suma obra de arte. No hace falta indicar que es un desastre mucho de lo que se considera arte, sobre todo porque es una marca cultural en el tiempo. Sin embargo de todos los artes, antiguos o modernos, siempre hay algo que universalmente se considera bello sin importar realmente su origen, su autor, su tiempo, etc. Por ello pienso que existen universales, algo así platónicos, no como arquetipos, pero si un absoluto a lo tipo hegeliano, donde se desborda la genialidad y se crea arte. Pensando en Hegel, aunque su era lo marcó también, lo digo por el romanticismo, sin embargo Hegel "el viejo" tenía una gran estima por la poesía. Y no era para menos, porque la poesía que realmente era bella, es aquella que evoca el infinito, el absoluto.
Toda obra de arte es hija de su tiempo, es cierto, como lo son los hombres que la crean, inmersos en cierta sociedad, con ciertos valores morales, con cierto sistema económico y político. Por lo que desde la condición de creador siempre se estará subsumido a un contexto, sin embargo, precisamente aquello que es bello siempre se separa de su creador al final, pues se alcanza la infinidad con la creación, sea esta la música, pintura, literatura, etc. La verdadera obra de arte no es nunca una creación vanidosa, creada para el público del momento sino debe ser siempre el toque al absoluto a donde apunta. Nadie podría decir hoy que un libro de Harry Potter sea una obra de arte (a mi me gustan esos libros) sin embargo reconozco que no apuntan más que a un mercado, a masas que quieren leer precisamente estas historias de aventuras. Con la música sucede lo mismo, no se puede decir que la música de Calle 13, sea arte, nunca, quizá Silvio Rodriguez, Sabina (que me gustan mas sus letras que su música), Yanni, Enya, etc. Quizá esta sí trascienda porque apunta al absoluto. Sin embargo, hablando de música, algo que es completamente humano, como el corazón, es trasladado a la música en forma de tambor, sobre todo en el tambor africano, y que obvio resulta luego de pensarlo así. Todos tenemos nuestras raíces más antiguas en África y desde fetos escuchamos el corazón de nuestra madre. Aquella música que es humana debe per se, contar con este instrumento. Sí ubicamos la música clásica Europea, está en un momento histórico donde Descartes se equivoco al confundir la res extensa con la res pensante, en la nobleza ilustrada, en el fortalecimiento de la razón y de lo intelectual, en el castigo del cuerpo por ser "la carne", etc. entonces viendo estas señales y otras muy parecidas y esclarecedoras, es que considero que mucha de la música clásica es vanidad pura, también hecha para un mercado de la época. Acaso no pagaban las Iglesias, los ricos, y todo aquel que tenía la capacidad económica para permitirse que se creara una pieza musical como si se tratara de un retrato a pedido.
No hay que perder de vista que a pesar de esto hay belleza y un real intento musical y viceral en la música. Pienso que a estos hombres les fue arrebatado aquella sensibilidad por lo salvaje, es decir demasiada finura, demasiada inteligencia y poco corazón y tripas. Aquello que es humano y bello se mueve en todas esas direcciones, estimula la razón, la inteligencia, los sentidos, el corazón, el ombligo y los genitales. El hombre ha perdido la idea de un ser integral y se acostumbra hablar de su mente y su cuerpo, cuando en realidad somos uno.
Por todas estas ideas un poco disgregadas es que considero aún que mucha de la música considerada como clásica es pura vanidad intelectual, le faltan las víceras a estos ángeles que crearon.
20.6.09
Hormona femenina
Tus ojos brillaban dentro de la oscuridad como si el alma no tuviera espacio para vivir dentro de tu cuerpo.
Eras bella, era cierto, pero no sólo eso, eras ella. Eras la reina de la colmena, la hormiga reina, la araña en el centro de la tela.
No parecía ser cierto sino para la hormiga curiosa, o para el abejorro inquieto y más aún para el insecto que ha caido en la trampa de seda para ser devorado.
No parecías ser vista como la reina sino como alguien más en la misma fiesta. Pero para mi estabas ahí, para siempre, para quedarte, para ser perseguida, para ser devorada, no podía ser de otra manera, en ti encontré la razón de mis manos y de los labios, son para aprehenderte, para ver, para encontrar la muerte en la vida de tus piernas.
Pensaba en acercarme y sin más decirte: el sol brilla dentro de tu boca y eres como un ángel terrestre que domina toda la carne, dibujando con el cuerpo y con tu baile la belleza en un toque de sensualidad. Que delicia morir en ese fuego que no quema, diluido en el espacio de tus labios, deslizandome como saliva de pulpo en los lagrimales de las ingles, mordiendo tu cuerpo como una ola llena de arena de mar, reconociendo que eres la esencia de un perfume oscuro y siniestro, pero delicado como el brillo de tu piel y perverso como la sonrisa de satanás. Que me cubran tus lujuriosas intenciones que me broten los poros de leche para alimentar y calmar tu respiración y que finalmente encuentre el valor de decirte al oido que eres mi absoluta perdición.
Me viste de repente y al abrir los ojos, yo, desde lo alto me vi volar entre un valle de girasoles, gigantes ciclopes con pestañas amarillo eterno, con centro de un jugoso y hermoso pecho de mujer con el pezón goteando miel. Morir entre tu flora y tu fauna es redimirse a las estrellas, dominar la muerte y ser inmortal un pequeño instante.
Eras bella, era cierto, pero no sólo eso, eras ella. Eras la reina de la colmena, la hormiga reina, la araña en el centro de la tela.
No parecía ser cierto sino para la hormiga curiosa, o para el abejorro inquieto y más aún para el insecto que ha caido en la trampa de seda para ser devorado.
No parecías ser vista como la reina sino como alguien más en la misma fiesta. Pero para mi estabas ahí, para siempre, para quedarte, para ser perseguida, para ser devorada, no podía ser de otra manera, en ti encontré la razón de mis manos y de los labios, son para aprehenderte, para ver, para encontrar la muerte en la vida de tus piernas.
Pensaba en acercarme y sin más decirte: el sol brilla dentro de tu boca y eres como un ángel terrestre que domina toda la carne, dibujando con el cuerpo y con tu baile la belleza en un toque de sensualidad. Que delicia morir en ese fuego que no quema, diluido en el espacio de tus labios, deslizandome como saliva de pulpo en los lagrimales de las ingles, mordiendo tu cuerpo como una ola llena de arena de mar, reconociendo que eres la esencia de un perfume oscuro y siniestro, pero delicado como el brillo de tu piel y perverso como la sonrisa de satanás. Que me cubran tus lujuriosas intenciones que me broten los poros de leche para alimentar y calmar tu respiración y que finalmente encuentre el valor de decirte al oido que eres mi absoluta perdición.
Me viste de repente y al abrir los ojos, yo, desde lo alto me vi volar entre un valle de girasoles, gigantes ciclopes con pestañas amarillo eterno, con centro de un jugoso y hermoso pecho de mujer con el pezón goteando miel. Morir entre tu flora y tu fauna es redimirse a las estrellas, dominar la muerte y ser inmortal un pequeño instante.
9.6.09
Las palabras
"No me gaste las palabras
No cambie el significado
Mire que lo que yo quiero
Lo tengo bastante claro.
Si usted habla de progreso
Nada mas que por hablar
Mire que todos sabemos
Que adelante no es atrás.
Sí esta en contra de la violencia
Pero nos apunta bien,
Si la violencia va y vuelve
No se me queje después.
Si usted pide garantías
Sólo para su corral
Mire que el pueblo conoce
Lo que hay que garantizar
No me gaste las palabras
No cambie su significado
Mire que lo que yo quiero
Lo tengo bastante claro.
Si habla de paz pero tiene
Costumbre de torturar
Mire que hay para ese vicio
Una cura radical.
Si escribe Reforma Agraria
Pero solo en el papel
Mire que si el pueblo avanza
La tierra viene con él.
Si esta entregando el país
Y habla de soberanía
Quien va a dudar que Usted es
SOBERANA PORQUERÍA.
No me gaste las palabras
No cambie su significado
Mire que lo que yo quiero
Lo tengo bastante claro.
No me ensucie las palabras
No les quite su sabor
Y límpiese bien la boca
Si dice REVOLUCIÓN."
Mario Benedetti, QEPD.
No cambie el significado
Mire que lo que yo quiero
Lo tengo bastante claro.
Si usted habla de progreso
Nada mas que por hablar
Mire que todos sabemos
Que adelante no es atrás.
Sí esta en contra de la violencia
Pero nos apunta bien,
Si la violencia va y vuelve
No se me queje después.
Si usted pide garantías
Sólo para su corral
Mire que el pueblo conoce
Lo que hay que garantizar
No me gaste las palabras
No cambie su significado
Mire que lo que yo quiero
Lo tengo bastante claro.
Si habla de paz pero tiene
Costumbre de torturar
Mire que hay para ese vicio
Una cura radical.
Si escribe Reforma Agraria
Pero solo en el papel
Mire que si el pueblo avanza
La tierra viene con él.
Si esta entregando el país
Y habla de soberanía
Quien va a dudar que Usted es
SOBERANA PORQUERÍA.
No me gaste las palabras
No cambie su significado
Mire que lo que yo quiero
Lo tengo bastante claro.
No me ensucie las palabras
No les quite su sabor
Y límpiese bien la boca
Si dice REVOLUCIÓN."
Mario Benedetti, QEPD.
El puño de la vida
Cuando el futuro me juzgue que lo haga como sea, pero no me quitará nada de lo que he vivido, nada de lo que he conocido, al momento no me arrepiento de correr como hormiga curiosa por este mundo y con las personas que han hecho esta existencia maravillosa, soportable, insoportable, motivada, desgraciada, dolorosa y sensible. A todas les debo un pedacito de tiempo. Ningún loco atrapa a las mariposas para meterlas en una jaula y cubrirla de seda negra. Un rayo de luz es el camino, la vida el destino y la muerte el inicio hacia la integración con el ser y con la nada que son lo mismo.
1.6.09
Pirata

De vuelta al mar, con más huracanes que antes, con más noches oscuras y menos barco. Pero al fin... el mar.
Donde los ojos no alcanzan el horizonte y donde las estrellas serán siempre más reales.
Este barco lleva tripulación con un pie en el muelle y otro en el agua. ¿Te subes o te quedas?
El tiempo no espera, la vida pequeña es arena dispersa que el viento se lleva.
Aquí no es allá, allá no es aquí. En el allá no hay forma; aquí sólo recuerdos y moscas.
El mar de la distancia me llama como una sirena dulce.
Sus labios hablan una lengua de espuma y de sal, ¿Quién desea salvarse de esa lujuria?
Mis velas listas están, sin remos, ¿A dónde iré a parar?
Acaso ¿Importa el destino?
¡No! Navegar sobre las aguas y llegar profundo en alta mar, luchar sin morir por hundirme y por flotar.
Quizá termine lamido por una ola, quizá parido por el mar.
Somos, todos, conciencias que se imponen ante el universo, pequeños intentos del infinito por entenderse, que al morir, entregamos ignorantes nuestra tarea, concluida o no, sabiendola o no, nos integramos al absoluto, dejando una marca apenas visible, pero firme enla biología y la cultura de los que siguen.
Vida cruel no distingue del individuo, sólo de la especie.
Mi tarea está a medio camino y formo atómicamente el devenir.
Y allá está el mar que vivo y quiero vivir. ¿Vendrías conmigo? ¿Me acompañas?
Tu que comprendes que esta pequeña existencia realmente se despega de pequeñeces vulgares.
Despegar al infinito, como en un viaje cósmico, al inicio del tiempo.
Al consumo de esta vida con tu saliva de ensueño, con tu cuerpo terso de durazno, con tu mirada de opio oscuro y erótico, con tus labios de diosa, como la inmensa fuerza de la naturaleza, sin moral, sin duda;
con deseo de conectarse a algo parecido a la vida.
Nuestro terror: la enfermiza rutina, el desencanto por la aventura y estar muertos porque no queremos la vida. No concibo peor infierno que este. Donde mi conciencia es un gelatinoso trozo de carne habitando en un esqueleto de ceniza, esperando la hora, aullando de locura, masticando el hastío.
Pero no, la vida me la llevo, con tu espuma y tu sal de mar turbulento y deseoso de marineros dispuestos a la aventura. Me la llevo con su mirada de opio, que me coma el cuello, que me mate su brisa, vine, porque no hay un mejor lugar para mi, que la gota que me lleve a tus labios, a tu sentencia de placer, a tu necesidad de con la vida, vivir, coger y perecer.
Te busco porque me quiero tragar la vida en crudo. Sin formalismos, con ternuda, con alma y sensualidad, con libros, magia y tus ojos que leen dispuestos mi absoluta realidad.
29.5.09
Las drogas no destruyen, son las sociedades.

Antes de escribir libremente lo que pienso, diré algo parecido a lo que estaba puesto en en el frontispicio de la Academía de Platón.
Que nadie entre aquí si no sabe filosofía.
Porque al hablar de drogas se aluden a conceptos que el tiempo a retorcido, y de cualidades metabolizadas por el cuerpo para llegar a algo tan inmaterial como la conciencia y la percepción, acaso ¿no son estos conceptos en esencia filosóficos?
Bién una vez aclarado esto, que no venga ningún hombrecito a dictarme moralinas.
Las drogas, entenidas como sustancias capaces de modificar estamos de ánimo y conciencia son parte de la construcción y el descubrir del mundo.
Pienso que todo se trata de control de sociedades, para hacernos llegar al modelo de colmena de una sociedad de libre mercado basada en el consumismo que ha crecido más allá de la gula insostenible por tener en vez de ser.
Las drogas representan no solamente compuestos capaces de desenmarañar el ego más enredado, tienen un carácter también lúdico, las hay de todos tipos, pero el problema actual se basa en que es ilegal porque los Estados lo dictan así en nombre de un "bien común" subjetivo. Se puede ir a carcel por portar un papel de LSD de 250 microgramos pero no por portar una caja de aspirinas, que de hecho el margen de seguridad de la heroína es muy similar al de la aspirina, es decir, de sobredosis de aspirina te puedes morir, sin embargo de LSD NUNCA. Entonces al comparar muy simplemente dos sustancias, una legal y otra ilegal, nos damos cuenta del subjetivismo de la prohibición. Detrás de esto no hay un deseo real por el bien común, sino por el contrario por el control común. Así como la televisión, el café y el alcohol son legales por una razón económica y política y se promueve su uso y abuso. Si un día la televisión sirviera para promover una conducta social fuera del orden bien dictado y establecido en una sociedad, este aparato sería perseguido por la ley y no sería raro que supieramos de casos de encarcelamiento de televisores, así de ridículo como se lee.
Las drogas juegan este papel de oposición porque generan conductas no esperadas en los ciudadanos, liberadoras, esclarecedoras, nocivas, estimulantes, calmantes, etc. Al Estado no le importa que un fulano muera de aspirina o de heroína, sino en ostentar el control y el poder a toda costa.
Se defiende lo indefendible, y es que somos libres y de hecho podemos, si así lo quisieramos, meternos las sustancias que mejor nos parezcan porque como mínimo nuestro dominio está de la boca hacia adentro. Las sociedades actuales corren el riesgo de dejarse dominar hasta de lo que comen, de lo que miran de lo que beben, de lo que pueden entretenerse o no. Perdón ese no es un riesgo es una realidad. El riesgo está en que quedemos uniformados bajo una sóla idea de conduta basada en el consumismo aniquilante, engranajes de la maquinaria económica que se deben comportar como se espera de un obrero, o más bien de un esclavo. Al Estado no le interesa la libertad, sino que la sociedad continúe produciendo mercancias como hasta hoy y mucho más y que ese orden debe ser defendido con todas las herramientas, habías por haber y por legislar. La ley no es la ley es la hiel. De tal manera que es un mito que las drogas destruyen, son las sociedades que en su afan de control nos arrastran a agujeros que no todos estamos dispuestos a visitar ni mucho menos a conformarnos con dicho agujero asqueroso. Si aquel que está dormido, dormido quiere permanecer, no se pude ayudar, pero que no intenten dormirnos a quienes estamos despertando de ese sueño dogmático en que nos quieren y nos pretenden seguir metiendo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)